¿Las redes sociales nos alejan de la vida real?

Debate publicado por la revista Yo Dona. La actriz María Adánez defiende que «es más sana la gente que apuesta por su vida real y no dedica tanto tiempo a la virtual”. Por el contrario, la escritora Elsa Punset asegura que «Internet y las redes sociales democratizan el acceso a la información y al conocimiento”. 

Parejas que comen en un restaurante y cada uno de ellos mira su teléfono o reuniones de amigos en las que dos charlan y el resto navegan por la red. Son imágenes cotidianas de un mundo hiperconectado, donde los expertos alertan del aislamiento progresivo del mundo real, al que ya han puesto nombre: Nomofobia, la abreviatura de la expresión inglesa ‘‘no-mobile-phone phobia‘, que describe el terror a no llevar el teléfono en la mano. De hecho, se considera la enfermedad del siglo XXI.

En esta línea, el último estudio sobre ‘Jóvenes y comunicación. La impronta de lo virtual, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, refleja que los jóvenes se sienten “aislados, incomunicados e incompletos” sin Internet y las redes sociales y no sabrían afrontar el día a día o socializarse sin ellas. Admiten que pueden generar dependencia, pero lo consideran “normal”.

¿Nos incomunican las redes sociales?

María: Por supuesto que sí. He estado en  reuniones con amigos donde todo el mundo teníamos el móvil en la mano y me he preguntado: “¿Pero estamos aquí o dónde estamos?”. Espero de corazón, que llegue el día en que sea de mala educación tener continuamente el móvil. Eso de estar atrapado por las redes sociales y no vivir el momento presente, no lo quiero.
Elsa: ¡Claro que no! Internet es una forma revolucionaria de compartir información y de potenciar la colaboración entre las personas. Las redes sociales tienen tanto potencial, que ya no podemos imaginar el mundo sin ellas. Democratizan el conocimiento. Es un avance tan importante como la revolución industrial y está cambiando nuestras vidas. También permiten que las personas recuperemos poder de decisión acerca del mundo en el que queremos vivir.

¿Las relaciones a través de Internet sustituyen el trato personal?

María: ¡Qué manía con colgar una foto a cada paso que damos! Yo lo he hecho. Pero, ¿qué vida queremos vivir, dobles realidades?, ¿elegimos realmente o nos empujan a ello? Es muy interesante la película de Spike Jonze, “Her”, donde el protagonista se enamora de una voz virtual porque es incapaz de mantener relaciones con mujeres de carne y hueso. Observo en mi entorno mucha ansiedad, infelicidad, desconocimiento de nuestros sentimientos y de quienes verdaderamente somos y, sin embargo, una excesiva comunicación con los otros a través de las redes sociales.
Elsa: Las redes sociales son sólo un instrumento. Generan adicción en la medida en que cualquier estrategia escapista pueda hacerlo. Lo ideal es mantener nuestro círculo de amigos íntimos y también aprovechar la increíble posibilidad de estar conectados con personas que viven en cualquier rincón del planeta para ampliar nuestros círculos de empatía y colaboración.
María: A mí me parece agotador. Al final Facebook es como la plaza del pueblo, donde me encuentro a las mismas personas con las que he estado ayer, el fin de semana o acabo de ver hace un minuto. ¿Qué necesidad hay?

¿Podríamos vivir sin Internet y redes sociales?

María: Un científico americano decía que, sin Internet, habría un caos mundial y ataques de pánico. Las nuevas generaciones no se plantean otra opción, pero nosotros sí, porque salíamos a cenar y nos comunicábamos, sin esta excesiva adicción de las máquinas. Hagamos buen uso de la tecnología y así enfermaremos menos.
Elsa: Internet y las redes sociales forman parte de nuestras vidas, y bien usados, la enriquecen enormemente. Simplemente, hay que atender nuestras necesidades emocionales y sociales con formas de comunicación equilibradas. Vivimos en un mundo cada vez más transparente que nos obliga a comportarnos de una manera más ética. Eso  potencia la creatividad y nos permite la conexión instantánea.
María: ¿Por qué hay que vivir con tanta rapidez? ¿No crees que nos tienen totalmente controlados con el GPS, con Twitter, con Facebook, con Instagram…étc.?. ¿Hay que permitir que sepan en cada momento dónde estamos? ¡Pues no me da la gana! ¿Dónde está la verdadera libertad del ser humano? Vivimos en un show continuo.
Elsa: La velocidad es solamente un efecto colateral de esa revolución tecnológica. Te digo una cosa, María: he vivido en muchos países y he perdido muchos amigos, que ahora tendría cerca por las redes sociales. Internet te abre unas posibilidades enormes: Se amplían los círculos de empatía de la gente y somos capaces de ponernos en la piel de personas muy distintas.
María: Por supuesto hay una parte luminosa, pero para mí es más sana la gente que apuesta por su vida real y no dedica tanto tiempo a la virtual.
Elsa: Somos afortunados de tener las dos. Estamos programados para estar juntos físicamente, pero Internet supone un cambio en nuestra posibilidad de acceso a la información y al conocimiento. Es el mejor de los mundos en este sentido.

¿Estamos muy conectados o muy solos?
María: Las dos cosas a la vez. Quiero reivindicar que la soledad elegida es maravillosa. El problema empieza cuando debajo de esa soledad hay tanto dolor sin resolver. Así nacen las adicciones y la necesidad enfermiza de estar continuamente enganchado a las redes sociales para cubrir esa insatisfacción.
Elsa: Sin duda, la soledad tiene más que ver con la calidad que con la cantidad de relaciones. Como dice Daniel Goleman, “la atención plena al otro es una forma de amor” y tenemos que entrenarla. En una sociedad que ofrece tantas distracciones, tener claras tus prioridades es más importante que nunca.
María: Hay muchísima gente sola en las ciudades incapaz de mantener relaciones sanas. En España nos hemos vuelto egoístas, materialistas y ayudamos cada vez menos a quienes lo necesitan.
Elsa: Nuestra sociedad trivializa el dolor social y hasta hace poco no se ha reconocido el impacto de las emociones en la salud física. Por eso las redes sociales ofrecen otro reto más para mejorar nuestra forma de convivir y nuestro grado de desarrollo moral. Según encuestas de distintos países, 1 de cada 5 personas admite sentirse crónicamente sola y cada vez tenemos menos amigos íntimos. Es necesario recuperar conexiones e intimidad con los demás. ¡Tiene arreglo!… sobre todo en un mundo superpoblado e hiperconectado. Pongámonos manos a la obra.

¿Sería posible vuestra popularidad sin Internet y las redes sociales?

María: Sí, claro. La popularidad la da la televisión y se refleja automáticamente en las redes sociales. Por mi trabajo en ‘Aquí no hay quien viva’’, mi cuenta en Twitter ha subido una barbaridad. Evidentemente es una respuesta al gran éxito de la serie.
Elsa: Yo tengo más de 100.000 seguidores entre Facebook y Twitter, como figura pública. Pero con mis amigos de verdad soy de teléfono, de mail, muchos WhatsApp, mensajes y, sobre todo, de muchos besos y abrazos de seis segundos. Necesito el contacto físico con la gente a la que quiero.
María: Me siento muy afortunada de tener los seguidores que tengo, aunque no puedo contestar a todos porque llega a ser abrumador. Quiero darles las gracias por las cosas tan bonitas que me escriben.
Elsa: Dos personas que se respetan y se admiran pueden llegar a comunicarse por cualquier medio. Yo recibo cartas a través de la web de lectores que me explican qué les ha aportado mi libro. Esa comunicación te da mucha fuerza, porque es casi como si estuvieras hablando con ellos por teléfono. Todo es compatible. A lo único que no podemos renunciar es a nuestra naturaleza social. Las miradas y las caricias son esenciales porque estamos programados para sentir a los demás físicamente.
María: ¡Desde luego! Esa es la verdadera esencia de la vida: unos ojos que te miran, un abrazo caluroso, el contacto con la naturaleza, comerte un helado de chocolate, reírte a carcajadas, ver una puesta de sol… Y todo esto, ¡sin ninguna pantalla por medio!

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ELSA PUNSET. Escritora y divulgadora, cuyo último éxito se titula “El mundo en tus manos” (editorial Destino), donde defiende la aplicación de la inteligencia emocional como una herramienta para el cambio en positivo. Su bestseller anterior, “Una mochila para el universo”, se ha publicado en 14 países. Dirige junto con su pareja, Francesc Guardans, el Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional (LASE). Además, Elsa es muy conocida por su colaboración en “El Hormiguero” de Antena 3 y en el programa “Redes” de TVE. Su formación es muy amplia: Licenciada en Filosofía y Letras, Máster en Humanidades por la Universidad de Oxford y Máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

MARÍA ADÁNEZ: Una de las actrices más carismáticas de las series de televisión de la última década. Conocida por su papel de Lucía Álvarez en la serie “Aquí no hay quien viva” (2003-2006), por el que recibió el premio a la mejor actriz de televisión de la Unión de Actores. Antes también fue protagonista en “Farmacia de Guardia” (1994) y “Pepa y Pepe” (1995). Este año ha participado en la séptima temporada de “La que se avecina”, serie de la que ya se ha anunciado el rodaje de otra temporada más. En su prolífica carrera figuran obras de teatro como “La verdad” (2012), bajo la dirección de Josep María Flotats o “My life in ruins” (2009), la película de Donald Petrie con la que dio el salto a Estados Unidos.

 

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YO DONAhttp://www.elmundo.es/yodona/2014/06/07/5391cbfdca47419b668b4585.html

 CRÉDITOS:
Texto: Silvia Castillo
Fotos: Silvia Varela.
Estilismo (Nuria Sánchez):
-Elsa Punset: Camisa Ángel Schlesser y pantalón de ante de Pedro del Hierro Madrid. Sandalias de Aquazurra.
-María Adanez: Top, falda y cinturón de Michael Kors.
Maquillaje y peluquería: Nuria Estero para Bobbie Brown.
Video: Alberto Ibáñez.

 

 

 

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